Pericón en el patio de la estancia, ca.1923 Oleo sobre cartón, 70 x 100 cm.
Cambacuá, 1923 Oleo sobre cartón, 69 x 99 cm.
Pique Nique, ca.1925 Oleo sobre cartón, 66 x 87 cm.
Toque de oración, ca.1925
Oleo sobre cartón, 69 x 99 cm.
Pedro Figari
(1861-1938)
Nace en Montevideo el 29 de julio de 1861. Su inclinación artística
se manifiesta tempranamente combinándose con múltiples actividades.
Es abogado desde 1886, nombrado Defensor de Pobres en lo Civil y Criminal,
periodista y codirector de un periódico, impulsor de la creación
de la Escuela de Bellas Artes, diputado, miembro del Consejo de Estado,
elegido presidente del Ateneo de Montevideo, director de la Escuela Nacional
de Artes y Oficios, miembro honorario de la Sociedad de Artistas Uruguayos,
Asesor Letrado de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay. Entre estas múltiples
actividades se destaca su creación de ensayos filosóficos,
crítica artística y poesía. Participa en numerosas
tertulias junto a artistas como Sáez y Blanes Viale. En 1921 y por
cuatro años consecutivos, se radica en Buenos Aires dedicándose
plenamente a la tarea pictórica y recibiendo del medio una crítica
elogiosa. En 1925 se traslada a París donde permanece nueve años
y obtiene la consagración como artista plástico. Desde allí
proyecta y organiza exposiciones en Europa y América. Regresa al
Uruguay en 1933 y es nombrado Asesor Artístico del Ministerio de
Instrucción Pública.
Pedro Figari es un pintor de manchas y no de líneas. Pinta el pasado
sin documentarse, lo hace de memoria; con una memoria afectiva. Puebla
sus espacios inconmensurables con gauchos, negros y criollos como metáforas
de un presunto ser nacional.
Muere en Montevideo, el 24 de junio de 1938.