Tomás Giribaldi y
Julio Herrera y Reissig
(598 2) 711 60 54 - 711 61 24 - 27
Montevideo - Uruguay
Horario al público:
martes a domingo de 14:00 a 19:00 horas.
Catálogo:
IMPACTANTE: ARNULF RAINER EN MONTEVIDEO
La
exposición del maestro Arnulf Rainer, se inauguraró el 16
de abril de 1997 en el Museo Nacional de Artes Visuales del Ministerio de Educación
y Cultura, ubicado en el Parque Rodó, con los auspicios de la Embajada
de Austria y con la presencia del señor Alfredo Goller, Cónsul
General de ese país en el Uruguay.
La muestra es la misma que se exhibiera en la 23a. Bienal de San Pablo
y dará la oporunitdad de apreciar la obra de uno de los artistas
contemporáneos que gozan de mayor prestigio mundial y que se ha
caracterizado por su permanente innovación, conocido, entre otras
razones, por sus "sobrepinturas", pinturas propias y de otros
artistas cubiertas con capas monocromáticas, por la pintura gestual,
realizada incluso a ciegas, por las fotos propias y ajenas retocadas en
sus posturas y gestos, etc.
Nacido en 1929 en Baden, en las proximidades de Viena, Rainer ha realizado
una trayectoria que lo llevó a buscar los orígenes y los
límites de la expresión artística, al tiempo que trató
de hacer visibles las estructuras de los instintos y de la actuación
del subconsciente.
El fue quien "descubrió" el denominado automatismo
de la mano y evolucionó hasta producir obras gestuales aparentemente
carentes de voluntad. Como consecuencia de la pintura gestual, Rainer fue
encontrando el lenguaje corporal como medio de expresión artísitca.
Sus autorepresentaciones van hasta el límite de la experimentación
aplicada a sí mismo: experimentó con drogas, realizó
acciones paralelas con otros artistas, pintó con codos y pies, trabajó
con chimpancés. La pintura y los dibujos de los enfermos psiquiátricos
le abrieron las puertas a otro mundo afectivo. El lenguaje corporal como
medio de autoconocimiento representó el móvil fundamental
de su obra. A modo de estímulo y para desencadenar la reelaboración
utiliza fotos de posturas corporales extremas, muecas y retorcimientos
estáticos realizados por él mismo.
También se enfrentó a los límites físicos
y al fin del ser humano, y de ahí surgieron las series de las mascarillas
y los "Cadaveri". Sus retoques de los corpus y de las cabezas
de Cristo, por su parte, son prueba de su interés por la iconografía
cristiana, por el sufrimiento y por la desesperación, tanto como
por la esperanza. Esas crucifixiones y crucifijos, en parte de tamaño
natural, añadieron un nuevo sentido espiritual a un símbolo
religioso que se mantuvo fijo durante siglos.